El stage más lindo del mundo
Estaba en Italia sin entender muy bien porque. Fue un viaje que se decidió de una semana para la otra. Tenía que ir a una productora a hacer un “stage”, cosa que en argentina no existe, eso tampoco me decía mucho.
Un día conocí a Stefano, el dueño de la “azienda”. Me mostró el departamento que ocupaban en ese momento. Luego mientras, el editaba un casamiento, tuve que ver dos cortometrajes sobre colonoscopias. Me fui confundido. Stefano me contó que con él trabajaban dos personas. Gas y Silvia.
Al dia siguiente tenia llegar a la 11 de la mañana. Hacia años que yo no trabajaba de lunes a viernes. Y la idea de hacerlo no me entusiasmaba. Me desperté en un país que todavía me era hostil de tan extraño. Llovía muchísimo. Tenia mapas impresos de que autobús debía tomar. Mapas de donde debía tomar el autobús y mapas de donde estaba. Al llegar a la parada un cartel anunciaba un “sciopero”. Yo no sabia el numero de teléfono de nadie. Así que me fui caminando bajo la lluvia hasta Borgo Panigale. Debo haber llegado tarde. No tengo idea de cuanto. Al llegar conocí a Gas.
A los tumbos nos comunicamos. Mi italiano era bastante cavernícola. Me sentí tranquilo porque Gas también se había mojado con la lluvia. El fue en bicicleta.
Largas tardes pasamos desde entonces sentados delante de computadoras. Y largas horas el sufrió mis interrogatorios acerca de política, historia italiana, lengua italiana, comida, transporte e ideología. Y cada respuesta de él fue perfecta.
Una semana después la oficina se mudo a otro lugar. Volví a los mapas. Llegue tarde, no me acuerdo cuanto. Y conocí a Silvia. Punto y aparte.
Pocas veces había visto yo a una mujer con tanta gracia. Y creo que nunca había visto una mujer que quede tan linda al lado mió.
Las mujeres mas hermosas me intimidan. Me dejan sin palabras. Tal vez las confundo con ángeles, no lo se. Imagínense como me sentí cuando vi a alguien tan linda que parecía salida de una película italiana.
Sueño con crear imágenes. Y para eso es necesario ver imágenes. Soy en primer lugar un admirador. Del arte, de la naturaleza, de los colores, de la belleza.
Y pasaron los días. Poco pude hacer para resistir mi tardía torpeza de adolescente, así que poco contacto humano se genero. Por otro lado si sentí buena onda. El tipo de energia buena que fluye entre dos personas. Pasa, todo el tiempo. Solo es cuestión de ser sensible.
Pasaron los días y algunos sueños. Un “amoroso” se llevo las palabras que había aprendido para invitarla a salir. Aunque una novia en argentina me hacia olvidarlas.
Me fui a terminar mi “stage” a otro lugar. Aun no había entendido en que consistía, pero la estaba pasando bien.
Mi ultimo día en la azienda me despedí con la promesa de volver antes de volver.
Los siguientes días edite un documental sobre mujeres inmigrantes. Y pasó algo.
Comencé a hablar a través de un mensajero de computadora con Silvia. Y al no distraerme con su brillo pude comunicarme con ella. Conversamos durantes largos renders. Me abrió la puerta de su mundo. Un mundo con princesas y príncipes. Magos. Mariposas y sol.
Antes de volver a la Argentina. Volví a devolverle un celular a Stefano. cuando él no estaba. Hable con Silvia un rato. Pero otra vez estaba perdido en ella. Mirándola como se mira a alguien para recordarlo.
En la puerta nos dimos un beso y un abrazo extraño. Y me fui. La recuerdo parada junto a la puerta.
Todavía no se que es hacer un stage. Pero si alguien me pregunta, le digo que es conocer a un montón de gente hermosa.
Desde argentina seguí hablando con ella. Es difícil no poder encuadrar o conceptualizar las relaciones. Pero es cuando son mas lindas. Silvia es ahora una persona a quien quiero mucho. Admiro, y disfruto compartir cosas.
En un tiempo voy a volver a Bologna a estudiar. Tal vez podamos ir a ver una película.
Un día conocí a Stefano, el dueño de la “azienda”. Me mostró el departamento que ocupaban en ese momento. Luego mientras, el editaba un casamiento, tuve que ver dos cortometrajes sobre colonoscopias. Me fui confundido. Stefano me contó que con él trabajaban dos personas. Gas y Silvia.
Al dia siguiente tenia llegar a la 11 de la mañana. Hacia años que yo no trabajaba de lunes a viernes. Y la idea de hacerlo no me entusiasmaba. Me desperté en un país que todavía me era hostil de tan extraño. Llovía muchísimo. Tenia mapas impresos de que autobús debía tomar. Mapas de donde debía tomar el autobús y mapas de donde estaba. Al llegar a la parada un cartel anunciaba un “sciopero”. Yo no sabia el numero de teléfono de nadie. Así que me fui caminando bajo la lluvia hasta Borgo Panigale. Debo haber llegado tarde. No tengo idea de cuanto. Al llegar conocí a Gas.
A los tumbos nos comunicamos. Mi italiano era bastante cavernícola. Me sentí tranquilo porque Gas también se había mojado con la lluvia. El fue en bicicleta.
Largas tardes pasamos desde entonces sentados delante de computadoras. Y largas horas el sufrió mis interrogatorios acerca de política, historia italiana, lengua italiana, comida, transporte e ideología. Y cada respuesta de él fue perfecta.
Una semana después la oficina se mudo a otro lugar. Volví a los mapas. Llegue tarde, no me acuerdo cuanto. Y conocí a Silvia. Punto y aparte.
Pocas veces había visto yo a una mujer con tanta gracia. Y creo que nunca había visto una mujer que quede tan linda al lado mió.
Las mujeres mas hermosas me intimidan. Me dejan sin palabras. Tal vez las confundo con ángeles, no lo se. Imagínense como me sentí cuando vi a alguien tan linda que parecía salida de una película italiana.
Sueño con crear imágenes. Y para eso es necesario ver imágenes. Soy en primer lugar un admirador. Del arte, de la naturaleza, de los colores, de la belleza.
Y pasaron los días. Poco pude hacer para resistir mi tardía torpeza de adolescente, así que poco contacto humano se genero. Por otro lado si sentí buena onda. El tipo de energia buena que fluye entre dos personas. Pasa, todo el tiempo. Solo es cuestión de ser sensible.
Pasaron los días y algunos sueños. Un “amoroso” se llevo las palabras que había aprendido para invitarla a salir. Aunque una novia en argentina me hacia olvidarlas.
Me fui a terminar mi “stage” a otro lugar. Aun no había entendido en que consistía, pero la estaba pasando bien.
Mi ultimo día en la azienda me despedí con la promesa de volver antes de volver.
Los siguientes días edite un documental sobre mujeres inmigrantes. Y pasó algo.
Comencé a hablar a través de un mensajero de computadora con Silvia. Y al no distraerme con su brillo pude comunicarme con ella. Conversamos durantes largos renders. Me abrió la puerta de su mundo. Un mundo con princesas y príncipes. Magos. Mariposas y sol.
Antes de volver a la Argentina. Volví a devolverle un celular a Stefano. cuando él no estaba. Hable con Silvia un rato. Pero otra vez estaba perdido en ella. Mirándola como se mira a alguien para recordarlo.
En la puerta nos dimos un beso y un abrazo extraño. Y me fui. La recuerdo parada junto a la puerta.
Todavía no se que es hacer un stage. Pero si alguien me pregunta, le digo que es conocer a un montón de gente hermosa.
Desde argentina seguí hablando con ella. Es difícil no poder encuadrar o conceptualizar las relaciones. Pero es cuando son mas lindas. Silvia es ahora una persona a quien quiero mucho. Admiro, y disfruto compartir cosas.
En un tiempo voy a volver a Bologna a estudiar. Tal vez podamos ir a ver una película.


1 Comments:
Le parole più dolci e toccanti, in un momento come questo, che potevo mai sperare. Ti porto nel mio cuore. Sempre.
Silvia
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